Guaidó: El futuro para Venezuela es el cambio, lo contrario sería la muerte

Dolar Today / Jun 17, 2019 @ 8:00 am

Guaidó: El futuro para Venezuela es el cambio, lo contrario sería la muerte
Venezuelan opposition leader Juan Guaido, who many nations have recognised as the country's rightful interim ruler, takes part in a gathering with supporters in Caracas, Venezuela, April 19, 2019. REUTERS/Ueslei Marcelino

Ser opositor en Venezuela es un pasaje seguro a la persecución y el exilio, cuando no a la cárcel, la tortura o la muerte. Y sin embargo, desde que en enero pasado la Asamblea Nacional venezolana lo designó presidente para liderar la transición, Juan Guaidó, un ingeniero de 35 años que proviene de la humilde zona de La Guaira, en el estado de Vargas, vive en estado de gracia.

Por: Juan Robledo – Infobae

Y es que, a pesar de los intentos fallidos por encarcelarlo, a pesar de la persecución y las amenazas, a pesar de el seguimiento contastante que sobre él hacen los espías chavistas del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional), su figura ha alcanzado una popularidad inédita en el país, a la par que aumenta el descrédito de Nicolás Maduro, incluso dentro de las filas del chavismo. El presidente designado de Venezuela Juan Guaidó se mueve entonces con la libertad que le da ser acogido por el pueblo venezolano en áreas marginales que en el pasado eran territorio exclusivo del chavismo.

Seis meses después de que la Asamblea sorprendiera con su designación, el hasta entonces casi desconocido sobreviviente de la Tragedia de Vargas (una serie de deslaves, inundaciones y movimientos de tierras que se cobraron la vida de entre 10.000 y 30.000 venezolanos) Juan Guaidó se encuentra en boca de todos los venezolanos, y del mundo entero, que sigue sus esfuerzos por liderar una transición que ponga fin a un régimen que viola sistemáticamente los derechos humanos de su población, persigue a opositores y periodistas, somete a su pueblo a una de las crisis humanitarias más graves del momento y desgarra familias con un éxodo de más de 4 millones de venezolanos, sin antecedentes en la historia reciente del continente.

Y sin embargo, muchos dentro y fuera de Venezuela miran con escepticismo los esfuerzos que lidera Guaidó. Cada día que pasa, la posibilidad de que las negociaciones que se llevan a cabo en tierras escandinavas lleguen a buen puerto son vistas con más reservas por quienes, sin dudas con buenas intenciones pero también con algo de ingenuidad histórica y obviando la experiencia de las transiciones democráticas latinoametricanas, exigen resultados inmediatos, planteando “soluciones” que a poco de analizarlas queda claro que nada solucionan.

Bajo la mirada atenta de los espías chavistas, un equipo de Infobae se trasladó a Caracas para hablar con el presidente designado Juan Guaidó sobre el proceso de transición que aspira a liderar. En un edificio semivacío –como casi toda la capital venezolana, producto del éxodo masivo que no parece haber llegado a su fin–, Guaidó reflexionó sobre las negociaciones en Noruega y Suecia, la necesidad de tender puentes con sectores del chavismo disconformes con el régimen y su visión sobre el proceso electoral argentino, que en los próximos meses podría poner en riesgo el apoyo de la Argentina a su gestión.

— En estos días las expectativas están puestas en las conversaciones en Noruega y Suecia. Cuando uno piensa en conversaciones piensa en dos cosas: en elecciones y en segunda instancia en una amnistía. Las transiciones latinoamericanas siempre incluyeron amnistías )que después nos pasamos cuarenta años discutiéndolas). ¿Qué tan cerca está de unas elecciones libres en Venezuela, qué tan dispuesto está usted a abrazar a la mayor cantidad de venezolanos perdonando los errores del pasado?

—Eso lo dije el 5 de enero de este año, lo pusimos en la mesa desde el inicio entendiendo además estos procesos de autoritarismo y la necesidad de contar con una cantidad de factores para facilitar el proceso de transición. En Venezuela hay una dictadura sin precedentes, digo sin precedentes por los números: básicamente contracción del PBI 60 puntos en 6 años, 4 millones ya de migrantes reconocidos incluso por la Acnur, por ONU. En definitiva si continúa el proceso migratorio vamos a superar a Siria. Al mismo tiempo, somos uno de los países con reservas petroleras más grandes del mundo. Entendemos además, por eso está estructurado de esa manera la ruta que elegimos: cese de la usurpación -se venció el período presidencial de Maduro el 10 de enero- y debemos a través de presión buscar la salida del usurpador, construir una transición donde agrupe a todos los sectores necesarios para dar estabilidad y gobernabilidad para contener esa emergencia y producir una elección realmente libre en Venezuela que nos encauce de nuevo a la dignidad, a vivir dignamente en Venezuela.

Entonces, dicho esto, el Grupo Internacional de Contacto, el Grupo de Lima, Oslo, son aproximaciones a esta ruta. No hay una única carta para producir una transición, eso no existe ni ha existido en ninguna (transición). Son una gran cantidad de áreas donde se le quita soporte al dictador, donde se ejerce presión, donde se atraen muchos de los que alguna vez lo respaldaron, se queda sin soporte, sin respaldo popular, sin respaldo internacional, sin soporte de las Fuerzas Armadas y por ende colapsa la dictadura. Nosotros estamos muy cerca de eso, porque lo vemos de manera más objetiva, de manera más clara, no solamente lo hemos visto en las calles de Venezuela, que no es nuevo, lo hemos visto del 2007 a la fecha. Muy intensamente en el 2014 a la fecha y este momento, en 2019, direccionado a una ruta.

Ahora, lo relevante de este proceso que se evalúa, respaldo popular, constitucional, incluso situaciones en las Fuerzas Armadas, que si bien se dice que al régimen lo respaldan las Fuerzas Armadas, hemos visto las manifestaciones obvias, especialmente La Carlota, el director de inteligencia que se separó abiertamente del régimen hace días. Hugo Carabajal, también Luis Ortega Díaz. Los soldados militares en Cúcuta. Los militares y sargentos… Solamente este año, sin nombrar el 2018, hubo 160 presos oficiales por manifestar descontento a lo que estaba pasando.

Así que si evaluamos todas esas variables pues estamos muy cerca de una transición, de una elección totalmente libre. Pero hace falta avanzar un poco más con la presión interna, con la presión internacional, entendiendo que nos enfrentamos a una dictadura.

La Patilla.

 

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